La feria
Me gusta la ciudad de Lerma (ciudad, eh cabrones!) por tantas cosas que tiene… bueno, no tantas, pero las necesarias, a pesar de las complicaciones que existen para convivir, cuestan ojos, brazos, piernas, cabezas, etc. Imagino cómo sería vivir en otro pueblo pero sólo se me ocurren complicaciones, si es San Mateo ya esta infestado de gente, además de que viven en tribus y en lo único que piensan es en zapatos; si es Atarasquillo, Santa María o Xochi, sólo hay una carretera que los comunica con otros pueblos y lo mejor que tiene son sus ligas de fut rápido; si es en Ocoyoacac, pues, están encima de un cerro, tienen un Elektra los muy locos. A todo esto, ¿qué tiene de especial Lerma? Me de gueva decirles, será pa´ otra ocasión.
No estoy seguro del día pero se festeja a Santa Clara en agosto, todos en Lerma lo comentan como lo máximo ya que es un pueblo que no se caracteriza por fiestero en cuestiones católicas, de hecho, por ser el más soso y por tener un río que causa tristeza es por lo que se reconoce, además de otras cosas.
En fin, el mero día de la feria hay cosas que hacen a uno pensar, es un momento de reencuentros, y no hay nada parecido al recorrido por todos los juegos mecánicos, puestos de comida y de chacharas jipitecas.
G decía: ¿Por qué morras como esas no se fijan en gente como nosotros o similares? prefieren a esos…
Piensa en la peor persona, pero con actitud y belleza, según, y sin la menor idea de cultura, de esa se refiere.
Estuvieron bonitos los cohetes.
Yo dije: ¿A cuanto cabrón no oí cuando era chico de que los ebrios de feria son las peores personas? que ni locos tomaban, ahora los bonitos son los sucesores.
Pinches juegos mecánicos, ¡llevan más años que yo!

