Uno, cuatro, dos, siete...
Hace dos semanas que tengo mucho tiempo para pensar, por desgracia es tanto y poco lo que puedo meditar en 6 horas que me resulta horriblemente monótono hacerlo de lunes a viernes, es tanto tiempo que he podido imaginar cada aspecto de mi vida y solucionar uno por uno mis problemas, incluso pienso que ya no me queda alguno, de momento, porque ha sido también mi forma de pensar la que ha cambiado, ya no me interesa tanto el valor de la amistad, casi no veo a mis amigos y con muy pocos mantengo contacto, no digo que haya tenido muchos o que este dispuesto a conocer a más personas, pero a veces simplemente no se puede, ni de perdida, hablar unos minutos o congeniar como antes se podía, queda algo del pasado pero no es lo mismo, cada quien para su pinche lado, y quizá eso sea con lo que me tenga que enfrentar después.
Lo ultimo que recuerdo de este día fue que estaba dibujando, al principio no sabía que, pero se me ocurrió dibujar lo primero en que pensara y después en seguida lo próximo y así hasta que hiciera algo de mayor provecho, lo primero que hice fue un pato, después un pollo, no ese en que tu piensas, sino... pero no así como piensas, hasta que me incomodo y decidí pasar a la lectura convencional (y si, porque me conviene no meterme en problemas) de Octavio Paz, me aburrí y pensé en el chango güero y su blog, en su constante problemática ... ¡Pinchi Chango, dame la formula para tener un blog tan chingon como el tuyo! ¿Será que tengo que poner porno y videos para que pase algo por aquí?...
Siempre me cuesta tener lógica, pero mi lógica es no tenerla...puto.

